CEDyAT avanza con expertos internacionales para aplicar IA a la seguridad nuclear APS Nivel 3
En la industria nuclear, APS significa Análisis Probabilístico de Seguridad (conocido en inglés como PSA o Probabilistic Safety Assessment). Es una metodología sistemática y estructurada para evaluar los riesgos asociados a una instalación nuclear, combinando el comportamiento de los equipos, las acciones humanas y los procedimientos ante situaciones de emergencia. En los nuevos escenarios tecnológicos mundiales requiere más que nunca la incorporación de la Inteligencia Artificial para optimizar los resultados de su alta complejidad computacional para la toma de decisiones en tiempo real.
En los nuevos escenarios, la consolidación del I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) resulta un factor indispensable para que el sector de la energía nuclear se posicione como un pilar sustentable dentro de la transición hacia matrices descarbonizadas y seguras para la ciudadanía.
En ese contexto, la Comisión Directiva del Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica -CEDyAT definó, en su última reunión de Junio 2026, conformar un equipo internacional de expertos para incorporar IA en el desarrollo de un "agente de IA" para el APS Nivel 3, que analiza las consecuencias radiológicas, ambientales y socioeconómicas fuera del emplazamiento (off-site consequences) debidas a la liberación de material radiactivo calculada a través de una enorme complejidad computacional causado por la cantidad de variables dinámicas a tener en cuenta: clima, densidad de población, topografía, comportamiento humano y química de los radionucleidos, entre otras.
El Centro trabaja con múltiples Universidades, Asociaciones y Organismos Públicos para promover el uso de las nuevas tecnologías en el cuidado ambiental de plantas nucleares con fines pacíficos y en condiciones de seguridad tecnológica y física.
La actividad se concretará a través de su sandbox para la innovación de la UVT, es decir del campo de pruebas sólido y diverso para nuevas ideas y experimentos coordinado por equipos profesionales del Instituto Argentino de Inteligencia Artificial (INARIA) logrando una sinergia exponencial positiva para la sociedad en general.
Un agente de IA es un sistema inteligente impulsado por Inteligencia Artificial que no solo conversa, sino que toma decisiones y ejecuta tareas de forma autónoma para lograr un objetivo específico. A diferencia de los chatbots tradicionales, pueden usar herramientas (como APIs, bases de datos o navegadores) y dividir un problema complejo en múltiples pasos sin intervención humana.
Esta iniciativa privada representa un objetivo sumamente necesario para el sector nuclear, asumido por una organización de la sociedad civil que cuenta objetivamente con una extensa trayectoria en el desarrollo sostenible, no solo porque es la única entidad que cuenta con la participación en dos Estudios de Impacto Ambiental de Centrales Nucleares -Proyecto de Extensión de Vida de CNE en 2016 y Proyecto de Extensión de Vida de Central Atucha I en 2023 - sino que además junto a la Universidad de Rovira (España) es la responsable de la instalación de las Centrales de Monitoreo Radiológico Ambiental que fueron donadas a la República Argentina por el Organismo Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas (ONU), a la empresa estatal Nucleoeléctrica de Argentina S.A en Córdoba y Buenos Aires. Y hace unos días le instaló a la Comisión Nacional de Energía Atómica un tercer equipo para proteger a la Patagonia al ponerla en funcionamiento en el Centro Atómico Bariloche.
En una instalación nuclear, el daño último que se trata de evitar es la dosis radiológica a las personas (trabajadores y público), al medio ambiente o al patrimonio.
Ello justifica que la industria nuclear sea regulada con rigor en el principio fundamental de la Seguridad Nuclear de proteger a individuos, sociedad y ambiente de los daños radiológicos estableciendo las adecuadas defensas que los previenen o mitigan.
Los mecanismos que pueden llevar a la generación de un daño radiológico son de una complejidad considerable y su ocurrencia se ha limitado interponiendo sucesivas barreras a la dispersión de elementos contaminantes.
Esta filosofía de protección por barreras o defensa en profundidad reduce la posibilidad de ocurrencia de daños, sin que por ello puedan ser ignorados ya que también son de una magnitud importante. Esto hace que la seguridad nuclear sea una disciplina de particular dificultad y que sea necesario aplicarla en todos los niveles (diseño, regulación, verificación, operación, etc.).
El equipo será liderado por Diego Tellerias (Austria), Rodolfo Avila (Suecia) y Rolando Matkovic (Argentina) que abordarán los sistemas requeridos para el desarrollo inteligente del APS Nivel 3.
En las medidas de seguridad, es el nivel más externo y global, que combina los modelos de escape radiactivo con factores externos a la planta nuclear:
Dispersión Atmosférica y Meteorología: Cómo se desplaza la pluma radiactiva según los vientos, lluvias y geografía local.
Impacto en la Salud Pública: Estima las dosis de radiación que recibiría la población, calculando tanto efectos agudos inmediatos como riesgos a largo plazo (por ejemplo, incremento probabilístico en tasas de cáncer).
Planes de Emergencia y Protección: Evalúa la efectividad de contramedidas como la evacuación, el confinamiento en hogares, la distribución de pastillas de yodo o la restricción de alimentos.
Impacto Económico y Ambiental: Modela los costos derivados de la contaminación de tierras, evacuaciones masivas, pérdida de cultivos, descontaminación del suelo y pérdida de patrimonio.
La incorporación de inteligencia artificial a estos sistemas de monitoreo y análisis representa un salto cualitativo en la capacidad de anticipación y respuesta. El agente de IA que desarrollará el Centro estará entrenado para procesar grandes volúmenes de datos meteorológicos, demográficos, topográficos y radiológicos, con el fin de modelar escenarios y apoyar la toma de decisiones en tiempo real.La magnitud adecuada para medir la verosimilitud de la ocurrencia de un fenómeno a lo largo del tiempo es la frecuencia esperada de dicho fenómeno. En particular, el estudio de la seguridad de la instalación se enfoca a determinar la frecuencia con la que se puede producir un daño mayor que uno dado, lo que se denomina frecuencia de excedencia del daño. Ésta es la magnitud que debe estar limitada en una instalación para asegurar que tiene un nivel de riesgo aceptable.
Solamente cuando se determina un periodo de observación se puede hablar de probabilidad de ocurrencia y su valor se puede obtener a partir de la frecuencia esperada con mayor o menor dificultad. Sin embargo, en los estudios de riesgo de las instalaciones no existe normalmente un periodo temporal de referencia por lo que es mucho más adecuado trabajar con frecuencias que con probabilidades. Definiendo como riesgo de una instalación la relación entre la magnitud del daño y su frecuencia de excedencia.
El riesgo es, por tanto, un concepto bidimensional, es decir, una relación entre dos variables, que se puede representar mediante una curva, pero difícilmente mediante un número. No es sencillo encontrar cuál es la curva que caracteriza el riesgo de una determinada instalación, pero sí se puede definir con no mucha dificultad una curva límite que no puede ser superada por la curva característica de la instalación.
La incorporación de la Inteligencia Artificial en este ámbito marca un antes y un después, ya que los modelos tradicionales de dispersión y cálculo de consecuencias suelen verse desbordados por la cantidad de variables concurrentes.
A partir de este proyecto integral, la industria nuclear logrará en tiempo real mitigar sus pasivos y garantizar una generación eléctrica de base libre de gases de efecto invernadero, protegiendo los ecosistemas locales a largo plazo.

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